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AVANCES ACTUALES EN PSICOANALISIS
Enviado por Eva Ledesma el 11. Abril 2010 @ 23:50 En PADRES | Ningún comentario
AVANCES ACTUALES EN PSICOANALISIS
En este apartado he realizado un extracto de la introducción de la obra de Anna Alvarez, “ Una presencia que da vida” por ser una exposición sencilla y asequible y que refleja con claridad la trayectoria del pensamiento psicoanalitico. He añadido algunas aportaciones personales y he variado algunos párrafos para hacerlo más accesible a todos.
“El psicoanálisis ha variado de tal forma en este siglo que es apenas irreconocible. Ha tenido varias líneas de desarrollo separadas e independientes, no obstante, nos centraremos en una línea de pensamiento que va desde Freud, a través de Melanie Klein y Wilfred Bion.
Freud pensaba que podía aliviar los síntomas de sus pacientes neuróticos , concentrándose en tres áreas de investigación: primero, en su pasado, y en particular en su pasado infantil; segundo,en el contenido sexual de los recuerdos o fantasías inconscientes vinculadas al pasado; y tercero, en las intensas fuerzas represivas que mantenían tapada esta olla a presión. En los últimos 60 años estos tres principios cardinales se han reformulado radicalmente, primero por el mismo Freud, produciendo cambios en la teoría, en la práctica, en el tipo de pacientes que acceden al tratamiento, y por ello, en los supuestos meta-teóricos que subyacen a la totalidad de la empresa.
Actualmente pocos dudan de la influencia que tiene nuestro pasado para la comprensión de la vida actual de una persona. Sin embargo, el esclarecimiento que se obtiene a partir de la reconstrucción del pasado como agente que explica la conducta, ha dejado en general, de considerarse un instrumento terapéutico mágico, como era percibido al comienzo de la historia del psicoanálisis. Se presta más atención a la relación interpersonal entre el paciente y su analista, es decir, a la transferencia del paciente ( sentimientos que el analista genera en el paciente) y a la contratransferencia cambiante del analista ( sentimientos y reacciones que genera el paciente en el analista).
La obra de M. Klein sugiere que no basta con buscar aspectos perdidos en el inconsciente reprimido y enterrado del paciente: estas partes o sentimientos perdidos pueden encontrarse muy lejos, en los sentimientos de alguna otra persona. Este fenómeno, llamado, “identificación proyectiva”, incluye situaciones como, por ejemplo, el que algunas personas que conocemos siempre nos hacen sentir inteligentes y atractivos, mientras que otras nos hacen sentir “estúpidos, torpes,..” Los seres humanos, con frecuencia y casi sin notarlo, despertamos sentimientos específicos y a menudo muy intensos en otras personas. Lo hacemos reiterada y sistemáticamente con el objetivo de limpiarnos de sentimientos no deseados o simplemente desconocidos de nuestra personalidad o porque consideramos, genuinamente, que un sentimiento particular, cierto pensamiento o algún talento, jamás podrían pertenecernos.
Una niña puede, en efecto, tener un hermano mayor que es más inteligente o intelectualmente más capaz de lo que ella es, pero si este hecho de su historia familiar la ha llevado a creer que todos son más inteligentes y que ella es tonta, podrá no sólo percibir a los demás como más inteligentes , sino que podrá hacer algo más activo y continuamente empobrecedor para su personalidad: permitir e incluso invitar a los demás a que piensen por ella en situaciones en las que podría hacerlo por sí misma.
Su terapeuta necesitará explorar en sí mismo y determinar cómo es que esta paciente siempre la hace sentir tan protector, inteligente y sabio. Parece mucho más efectivo analizar estas observaciones con ella y mostrarle cómo estos procesos se repiten constantemente en las sesiones, antes que recurrir a la elaboración de reconstrucciones detectivescas acerca de qué causas en el pasado, pudieron generar las creencias que la paciente tiene con respecto a sí misma. Por supuesto que el vínculo con el pasado es importante, pero no sustituye al estudio de la interacción viva y de las, con frecuencia, peligrosas erosiones de partes valiosas de la personalidad, que pueden tener lugar en estas interacciones.
De alguna manera, esta atención al presente hace que el trabajo del psicoterapeuta de orientación psicoanalítica, resulte más arduo y demandante, sin embargo, también lo hace más interesante e infinitamente más vivo. La imagen popular del analista mudo, distante y glacial ya no se aplica. En su lugar, podría comparársele con un músico entrenado y hábil, en constante improvisación que, como el paciente, tiene que vivir y aprender de la experiencia sentida y –no sorprendentemente- también de la práctica.
Bion, al observar en sí mismo el tipo de procesos de identificación proyectiva mencionados anteriormente – es decir, los sentimientos generados por el paciente- empezó a notar que, en ocasiones, sus pacientes esquizofrénicos no empleaban estos procesos, ni como defensa ni por no reconocer como propios ciertos aspectos de su personalidad, sino más bien porque, en algunas situaciones, los pacientes parecían necesitar que Bion cargase con sentimientos que no podían tolerar en sí mismos. Bion sugirió que algunas identificaciones proyectivas expresaban la necesidad de comunicar algo a alguien a un nivel muy profundo; empezó a ver esto en relación con un proceso fundamental en el desarrollo normal, y comparó la “contención” y “transformación” de los sentimientos y pensamientos del paciente por parte del analista, con las primitivas e intensas comunicaciones pre-verbales que tienen lugar entre la madre y el bebé. Esta capacidad de la madre, que Bion denominó revèrie , puede contener las crisis y emociones del bebé, transformándolas en experiencias tolerables. Sugirió que se trataba de una función materna normal, y muchos analistas han empezado a considerar primordial este tipo de comprensión en su trabajo con todos los pacientes, no sólo con los enfermos psicóticos.
Esta idea de contención tiene mucho en común con el concepto de holding de Winnicott, y ha tenido enorme importancia para el trabajo clínico de los psicoterapeutas de niños. En el caso de los niños, el pasado conflictivo puede estar más allá de nuestro alcance, no sólo porque ha transcurrido y finalizado, sino precisamente porque no ha terminado, es decir, porque continúa dañando en el presente la vida del niño fuera de la consulta. Podemos hacer algo para modificar estos factores externos, pero con frecuencia, no lo suficiente. Sin embargo, lo que podemos intentar es brindar una oportunidad para que algo nuevo ocurra en el interior del niño. La confianza y regularidad que brinda el encuadre psicoanalítico- el niño atendido en la misma habitación a la misma hora- y la firme estructura de la técnica psicoanalítica, generan una oportunidad para que la estructura y el orden empiecen a desarrollarse en su mente. Los resultados de esta oportunidad para la “contención” son particularmente sorprendentes en niños gravemente enfermos, psicóticos bordeline, o que han sufrido abuso sexual o deprivación. Muchos profesionales que trabajan con niños, saben bien que las explicaciones fáciles sobre aquello que lo condujo al quiebre son inútiles para controlar su terror. Sin embargo, ayuda mucho una estructura seria y receptiva, una actitud firme y no masoquista frente a sus proyecciones aterrorizantes, es decir, frente a su necesidad desesperada de hacernos lo que siente que le han hecho a él.
Así como Freud aprendió más acerca de la pertinaz resistencia de sus pacientes, no sólo frente a un insight doloroso, sino también frente a la salud y la felicidad que trataban de encontrar, empezó a tomar en cuenta con más seriedad las fuerzas destructivas de la naturaleza humana, y el sombrío y frecuentemente mortífero poder de la moral inconsciente. Se amplió el campo del Ello más allá del inicial y estrecho terreno de lo sexual, y la conciencia, en vez de percibirse como poco más que una represiva tapa de olla, empezó a adquirir voz humana, a veces incluso alentadora. Los estudios de Freud y Melanie Klein sobre el duelo llevaron a interesarse en el crecimiento del amor, de la preocupación por el otro y de la creatividad. La sexualidad tomó su lugar en el panteón, junto al “lado más elevado” de la naturaleza humana.
La Tª Psicoanalítica se encuentra hoy en día mucho mejor equipada que antes para explicar el cambio, el desarrollo, la novedad y el crecimiento de la mente. En el sistema de pensamiento más temprano, mecanicista y donde los instintos (por lo general sexuales) buscaban gratificación o descarga, pero nunca estimulación o ampliación mental, la unidad básica de la personalidad era un paquete de energía autocentrada (un instinto o pulsión). Por ejemplo, se decía que el bebé amaba a su madre porque la asociaba con la provisión de alimento, cuidado, etc. Pero para los teóricos británicos de las relaciones objetales, la unidad básica de la personalidad es relacional y el componente básico del carácter humano es la primera relación del bebé con su madre: con sus ojos, voz, olor, tacto y adicionalmente-pero no como consecuencia- con su función alimenticia. Con la Tº de las Relaciones Objetales , se pasa de una psicología unipersonal a otra bipersonal de tipo altamente imaginativo y mental.
Este modelo relacional concuerda más con la teoría de la relatividad posteinsteniana en la que nada existe libre de su contexto y en la que, incluso, una fuerza tan fundamental como la gravedad, se concibe como una relación entre dos cuerpos. En contraste, Freud fue un pensador pre-einsteniano siendo sus compendios científicos planteados en términos de la ciencia newtoniana mecanicista. Sin embargo, el problema con las máquinas es que se mueven pero no crecen. Los nuevos modelos también se ajustan, en mayor medida, a las últimas investigaciones llevadas a cabo por los psicólogos evolutivos, que han determinado que el recién nacido está pre-estructurado para interesarse tan vivamente por elementos como la expresividad de a cara y la voz de su madre y en lo que un autor describió como diálogos pre-musicales y pre-verbales que mantiene con ella, como por lo que atañe estrictamente a su función de satisfacción de necesidades (Trevarthen, 1974). Las últimas investigaciones demuestran los efectos devastadores en la personalidad e inteligencia de los bebés de madres que sufren depresión. Madres que pueden satisfacer las necesidades físicas normales del bebé, pero que no pueden implicarse en la reciprocidad, tan importante para el desarrollo de la esperanza y del crecimiento mental ( Murria 1991). Klein estaba convencida de que los bebés, además de alimento, buscan amor y comprensión. Bion señaló que desde el inicio de la vida existe el deseo de conocimiento, en alguna medida independiente de las necesidades emocionales y físicas. Sugirió que la mente necesita de la nutrición que proporciona la experiencia de conocer a alguien, tanto como el cuerpo necesita de comida, y que si se la priva de ello se producen terribles atrofias y embotamientos.Para concluir decir que los avances en la teoría y técnica psicoanalíticas han beneficiado mucho al trabajo de los psicoterapeutas de niños. Los cambios han ampliado la gama de pacientes que pueden ser tratados, aunque por supuesto han sido los propios pacientes y su incómoda negativa de encajar en las teorías, lo que ha llevado a ensanchar y romper moldes.”
- ALVAREZ, ANNA. Una presencia que da vida. Biblioteca Nueva, Madrid, 2002.
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